Toda esperanza de hacer cualquier otra actividad por la tarde, abstenerse.
Alumnos: Hicieron una especie de "piquete" en la puerta del colegio para ser escuchados de una buena vez, vengarse de la hipocresía de Ginni y el Padre e ir en contra de las estupideces que hacen los directivos del colegio. Planean hacer otro más, y más grande.
Pero ellos, siguen como si nada, NADA en absoluto, hubiera pasado.
Profesores: Entran y dicen: "Yo me llamo Verónica, pero no pueden decirme Verónica, ni Vero, ni Verito, ni absolutamente nada de eso, sólo 'profesora'. No quiero que piensen que yo vengo acá a ser su amiga, yo soy la maestra y ustedes los alumnos". Esto, acompañado de la peor cara de mala onda que puedan imaginarse, claro está.
Uno no puede estudiar con tanto mal humor, antipatía, y profesores que por X problema, se descargan con los alumnos, simplemente, no puede.
El uniforme: Los días de gimnasia, no podemos ir con el equipo deportivo por algún extraño motivo/capricho personal del Cura, lo que nos agrega un bolso más aparte de la mochila, y si ese mismo día tenemos música, muchos tenemos que llevar la guitarra. Otra cosa: En invierno, las chicas estamos con pollera, y con un par de medias no alcanza para no morirnos de frío en las muy frías mañanas de junio, julio y agosto.
Pero claro, como ellos no son los que usan el uniforme, o llevan el peso de la mochila, el bolso y la guitarra, no les importa en lo más mínimo.
Y así están las cosas, pero yo sólo estoy segura de algo: Si este colegio no cambia, soy yo la que se va.
Así es,
no pienso quedarme
otro año más en el Calasanz si las cosas
siguen así.
Palabras sinceras,
de parte de una muy decepcionada alumna del Instituto Calasanz.
de parte de una muy decepcionada alumna del Instituto Calasanz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario